Adiós, empresario gestor. Hola, empresario artista.

Si es usted empresario o empresaria, emprendedor o directivo de un negocio o corporación y su único objetivo es conseguir buenos resultados financieros durante uno o dos años más, no necesita seguir leyendo este artículo. No hay nada en él que le pueda ayudar.

Las inercias empresariales son muy grandes y los cambios transformadores llevan un tiempo. Es posible que, incluso su negocio vaya muy bien, consiga buenos resultados y nada le invite a pensar que esto pueda cambiar en los siguientes años. Si piensa de esta forma, entonces porque cambiar nada, ¿verdad? Si, por el contrario, está preocupado por hacer de su negocio o corporación un negocio sostenible a largo plazo, con impacto positivo en la sociedad, en sus empleados, en sus accionistas, en su familia y en sí mismo, entonces por favor, siga leyendo. La primera consideración sería decirle que no existen fórmulas mágicas. Existe la reflexión, la observación del entorno, la competencia, las nuevas herramientas que se están desarrollando con la irrupción de las nuevas tecnologías, la observación de uno mismo y la observación de los demás. De esa observación ya podemos pasar a la siguiente y apasionante fase que es diseñar y conseguir negocios, productos o servicios ambiciosamente innovadores que generen satisfacción y resultados empresariales, por ese orden. Las generaciones precedentes, sabían que a lo largo de su carrera profesional, no sufrirían cambios estructurales a los que enfrentarse, salvo algunas excepciones. Que al final, un individuo bien formado o una empresa bien enfocada, con una elevada probabilidad, no sería necesario pasar por un periodo de transformación o de reinvención. Los contactos adquiridos durante años de experiencia, o bien los conocimientos y habilidades adquiridas en su fase de formación serían suficientes. Para bien o para mal, esto ya no es así, a todos los niveles. El cambio es muy rápido y se produce en tiempos muy inferiores a los de una generación o vida profesional. Los factores se movilizan por todo el mundo, ejércitos de profesionales super preparados nos van a querer vender sus ideas y sus productos y que nosotros simplemente seamos sus consumidores. Nos quieren tener comiendo palomitas y viendo películas de cine o eventos deportivos sin que pensemos mucho, solo consumamos. Y esto no puede pasar, no debe pasar. La continua adaptación es necesaria. A veces con ligeros ajustes, a veces con cambios más drásticos, abandonar líneas de negocios, crear nuevos negocios o productos. Y, por encima de todo, entender al individuo, a usted, a ti, como el motor del cambio. Sea artista, experimente, pruebe cosas nuevas, esté activo, observe. O, por el contrario, espere a que los cambios se sucedan a su alrededor y para cuando quiera hacer algo, ya sea demasiado tarde. Empiece ya la función. Sea un empresario artista. ¿Qué tiene que perder?