Superpoderes para eso que sucederá justo después de ahora.

Futuro. Formamos parte de él. Como seres humanos podemos en parte crearlo, influenciar o limitarnos a vivirlo en la medida que depende de nosotros. Y hacerlo como individuos y compañías de individuos, también llamadas empresas. LEONARDO BUSINESS CREATIVITY ha participado en el Singularity University Summit que tuvo lugar durante los días 20 y 21 de febrero en Madrid. Un encuentro donde se compartió el futuro mas inminente y cómo las tecnologías exponenciales lo transforman todo, nuestra vida tal y como la conocemos y por supuesto los negocios como parte de ella. 

Nacida en Sillicon Valley, el propósito de la institución académica no es otro que la de reunir, reeducar e inspirar para esforzarnos en comprender y facilitar el desarrollo exponencial de las tecnologías, promoviendo, aplicando, orientando y guiando estas herramientas para resolver los grandes desafíos de la humanidad. Son unas luces de larga distancia a lo que está por venir y todo lo que supone, además de, como dice Juan Martínez-Barea, “una mezcla entre la NASA y Teresa de Calcuta. Tecnología a lo bestia, inmensa ambición, pensamiento extra planetario, idealismo y altruismo a raudales”.

Que estamos sumergidos en una era, donde la tecnología lo está transformando todo a una velocidad de vértigo es evidente, aunque lo que no está transformando y debe hacerlo, es nuestra mentalidad. Y debería hacerlo a toda velocidad. Hoy en día, vivimos en un mundo donde las compañías más valiosas y cotizadas son tecnológicas. Las denominadas GAFA’s (Google, Apple, Facebook, Amazon) o incluso BAT en el otro “lado” (Baidu, Alibaba y Tencent). Y es que hoy en día, tenemos a nuestro alcance y literalmente en el bolsillo, superpoderes gracias a mucha más tecnología de la que la Nasa disponía en metros y metros cuadrados de espacio cuando envió al hombre a la luna en 1969. Una tecnología que ofrece el poder de conectar con el mundo. Ampliar nuestras relaciones y paradójicamente, hacerlas más numerosas y profundas.

Existe la tendencia a la digitalización de todo. Absolutamente todo. Las palabras, las imágenes, los sonidos, el dinero, e incluso la comida. Con una capacidad para el ser humano de auto-abastecerse, no en vano, la tecnología ayuda y tiende en gran medida a la descentralización. Tenemos grandes problemas en el mundo y debemos aportar más que tecnologías, soluciones. Soluciones exponenciales para la humanidad. Estos dos conceptos, tecnología y humanidad, se estrechan cada vez más la mano. Influyen en nuestras vidas. La tecnología tiende a ser cada vez más rápida, simple, accesible e intuitiva… Se acerca a nosotros, a nuestras vidas y a los negocios. Está cambiando la forma de hacerlos, los está transformando. Y deben ser negocios también más humanos, personales y respetuosos con las personas y el planeta. 


¿Planeta? ¿Qué grandilocuencia verdad? Qué lejano de la realidad resulta tan solo con mencionarlo. Nosotros una parte tan insignificante del mundo, que nos levantamos cada día para ir a trabajar… Parece que no vaya con nosotros. Sin embargo, tener una visión y actitud supranacional, planetaria y universal es uno de nuestros pilares para llevar la creatividad dónde se necesita y también para quién más lo necesita, ya sea como ventaja competitiva o para tratar de seguir generando pequeñas mejoras a este nuestro mundo, y crear mucho más valor del que seamos capaces de capturar.

Los negocios y la forma de hacerlos, son una importante “arma” para regenerar el planeta.

Según Larry Keeley, en su intervención sobre “innovación en el corazón de los negocios”, la innovación moderna consiste más en una elegante integración que en una invención en sí misma. Y es que es mas común ver mejorar ideas ya creadas, que ideas completamente nuevas. Nuestro entorno no soporta nuestros actuales modelos de negocio, basados en la codicia y exclusivamente el rendimiento económico. De la misma forma que aumenta la población mundial y la calidad de vida, también aumentan las diferencias y otros índices como el nivel de polución. Da que pensar y sobretodo, da para actuar. La sostenibilidad no es una idea. Es la única oportunidad que tenemos. Los negocios son una importante arma para regenerar el planeta. Cada negocio, por pequeño que sea, juntos son millones de pequeñas empresas que influyen mucho más que cualquiera. Sin ir más lejos, Larry Fink CEO del principal fondo de inversión de éste, nuestro planeta, lanzó toda una declaración de intenciones y aviso a navegantes, su compañía jamás invertirá en iniciativas empresariales que no cumplan violentamente con esos principios de regeneración, por lo que, señores emprendedores y empresarios del mundo entero, puestos a crear y desarrollar un negocio, tengámoslo en cuenta. Cuesta el mismo trabajo, así que por el mismo precio, hagámoslo bien.

¿Qué es posible desde una perspectiva tecnológica? ¿Qué es viable desde una perspectiva de negocio? ¿Qué es deseable desde la perspectiva de las personas? La creatividad y la generación de valor deben estar presentes en todo ello. Hay que abrir la puerta a la creación y la creación se genera mucho mejor en colaboración y coordinación con talento y otras compañías. De dentro y de fuera, de aquí y de allá. También es una buena y rápida forma de aprendizaje y actualización constante. Es maravilloso y extremadamente motivador, compartir visiones y descubrir nuevos caminos juntos. Y es que la creación de valor está en el ser humano. En la gente. Sin embargo para ser más eficientes nos vamos “especializando” ya desde pequeños e incluso dejando de cultivar cualidades innatas como la curiosidad, imaginación y creatividad que tiene cualquiera de nosotros, como por ejemplo de niños. Se nos va olvidando con el tiempo.

En su teoría sobre el futuro del trabajo, John Hagel destacó la necesidad de ser eficientes de maneras creativas. Nuestra rutina y tarea diaria como personas, debería ser la de crear valor a escala y nuestra misión, la de detectar problemas y oportunidades. Crear valor. Cada día. Para nosotros y nuestro entorno. Desde que nos levantamos, hasta que nos acostamos. Deberíamos poder realizar juntos “algo” extraordinario. Dedicarnos más a los nuestros. Más tiempo y valor a nosotros. Ayudar a quién lo necesita. A los pequeños. A los mayores. A los que emprenden, empresarios y empleados. Y también a los que no encuentran su lugar. Como individuos debemos focalizarnos en cultivar cada vez más capacidades, no habilidades. Y no olvidar la pasión. Es la mejor motivación. Focalizarse solo en la eficiencia es acabar decreciendo. Focalízate en el potencial y hazlo ya. Vuela! Es tu futuro. Y tienes que disfrutarlo.